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LOBITO'S CLUB

Familia y motivación personal

A todos nos llega...

A todos nos llega...  Haz pensado alguna vez que serás viejo, pintarás canas y caminarás lerdo y pidiendo perdón al igual que tu papá ? Es muy dificil hacerse esa pregunta y encontrar respuesta de inmediato. Tenemos que tener un poco depaciencia para con ellos ahora que somos adultos de edad media. Si eres joven comiencia con tus abuelos, a escucharles y a respetarlos dandoles su lugar. Piensa en tus papás.....(esto pensaran tus hijos de ti....)                                                               El día que este viejo ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.

 Aquí te doy algunos alcances de como el te hablaría en esos momentos:

Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, recuerda las horas que pase enseñándote a hacer las mismas cosas.

Si cuando conversas conmigo, repito las mismas palabras y sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño (a), para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerraras los ojitos.

Cuando estemos reunidos y, sin querer, haga mis necesidades, no te avergüences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces cuando niño (a) te ayude y estuve pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.

No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello.  Recuerda los momentos que te persegui y los mil pretextos que te inventaba para hacerte más agradable tu aseo.

Acéptame y perdóname ya que ahora soy el niño. Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona. Acuérdate que fui yo quien te enseñó tantas cosas. Comer, vestirte, y como enfrentar la vida tan bien como lo haces, son producto de mi esfuerzo y perseverancia.

Cuando en algún momento, mientras conversamos, me, llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento. Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Se cuanto puedo y cuanto no debo. También comprende que con el tiempo ya no tengo dientes para morder, ni gusto para sentir.

Cuando mis piernas fallen por estar cansadas para andar, dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernitas. Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuanto te ame. Trata de comprender que ya no vivo sino que sobrevivo, y eso no es vivir.

Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer. Piensa entonces que con este paso que me adelanto a dar estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.

No te sientas triste o impotente por verme así. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir. De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a terminar el mío.

Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.

La Amistad

La Amistad

Lo normal es que nos guste tener amigos: el ser humano es social por naturaleza, crece y madura con el trato con otras personas. Y así como la familia nos proporciona fundamentalmente compañía, afecto cotidiano, apoyo incondicional, estabilidad emocional y una dimensión trascendental de la vida (un proyecto compartido, el progreso de nuestros hijos), los amigos aportan preferentemente aire fresco, diversidad, entretenimiento, la posibilidad de desarrollar aficiones y de comunicarnos en un ambiente de cordialidad y desenfado. Y, no pocas veces, la oportunidad de evadirnos de los problemas cotidianos. Pero no todos los amigos son igual de importantes; hablemos hoy de esos que muestran interés por lo que nos ocurre, de los que siempre están dispuestos a aportarnos consejo, apoyo, cercanía y afecto; en otras palabras, los buenos amigos, los imprescindibles.

La mayor parte de nosotros tiene amigos, o los ha tenido. Pero, con el paso del tiempo, cambiamos de manera de ser, nos casamos y tenemos hijos y eso nos lleva a centrarnos en otras prioridades. Otros obstáculos son la distancia motivada, por ejemplo, por un cambio de residencia. Un posible freno más: compartir amigos con nuestra pareja y con sus amigos.

Además, conforme pasan los años, algunos tendemos a volvernos más resabiados, reservados, egoístas, maniáticos o individualistas. Así, nos hacemos exigentes y menos abiertos, tolerantes y comprensivos, con lo que nos cuesta horrores hacer nuevos amigos e incluso mantener los que teníamos. Con lo fácil que es perder un amigo, qué difícil resulta recuperarlo, pensamos, como si la culpa no fuera nuestra. Pero sepamos que una persona que muestra capacidad para hacer nuevos amigos evidencia una apertura mental y una sociabilidad superiores a quien se ve incapaz para conseguirlo.

Pero te diré no es dificil tener amigos, es solo ser como eres sin máscaras ni poses, que tu yo interior salga y punto. Tengo la suerte de contar con mas de un amigo, amigos de toda la vida, ellos que los conoces de pe a pa; aquellos que con una mirada ya sabes lo que quieren decirte. Es también lamentable que todos no sientan lo mismo, existen personas que "queman etapas" y de paso también "queman amistades". Esos individuos viven para el momento y casi siempre son de aquellos que "usan" a las nuevas amistades para beneficio propio.

Cada persona, de todos modos, es un mundo: algunas gustan de amistades íntimas y otras prefieren una relación más superficial, pero también hay quien tiene unos pocos amigos íntimos mientras que con los otros comparte la vida social menos personal. La clave no es tener muchos amigos, sino los suficientes para satisfacer nuestra necesidad de relación ajena a la familia, los vecinos o el trabajo. Podemos tener muchos amigos y que, sin embargo, no nos "llenen". En ese caso, es hora de plantearnos la necesidad de cambiar o ampliar nuestra red de amigos.

Dar y recibir

La amistad es una relación de reciprocidad. No vale que se quiera mantener una amistad con alguien, ambas personas han de desearlo y deben participar de un similar concepto de lo que significa la amistad y de la implicación que conlleva. Para reflexionar y para decidir sobre nuestras dudas, para admitir sin derrumbarnos las frustraciones y el dolor, necesitamos experiencias, conocimientos y seguridades que han provenir también de nuestro exterior y de nuestra familia. Gracias a los amigos nos vamos conociendo, nos desarrollamos y tenemos la compañía necesaria para recorrer la vida sin miedo excesivo a las caídas, ya que actúan como amortiguador, como un punto de apoyo para seguir adelante. No con todos los amigos mantenemos la misma cercanía emocional. La diferencia estriba en cuánto y cómo compartimos, en el grado de implicación e intimidad en el que interactuamos. Las situaciones difíciles por las que todos pasamos se encargan de distinguir la calidad de nuestras amistades. Porque es muy habitual que amigos de toda la vida mantengan una relación superficial en la que compartir el tiempo de ocio es la única plasmación de la relación. Por otro lado, la relación que mantenemos con los amigos es diferente a la de pareja, actúan en planos distintos de nuestra vida, complementarios pero difícilmente asimilables. Podemos compartir amigos con nuestra pareja, pero es más rico mantener algunos que sean exclusivamente nuestros.

Te dejo con el siguiente pensamiento: Un verdadero amigo es aquel que entra cuando todos los demás se van.

Nuestro plan de vida

Nuestro plan de vida

Hace algunos días estoy tentado para escribir sobre la forma en que vivimos. Nuestro plan de vida, nuestro itinerario de cosas por hacer, pero que va mas allá del quehacer de cada día, es hablar del próximo nivel, un nivel superior. Todo el mundo quiere mejorar e ir más allá tanto en su vida personal como profesional. Pero, si bien a veces avanzamos, no siempre logramos llegar al próximo nivel.
La gran pregunta es como vivir en ese nivel? Como aterrizar al día a día las actividades para estar en un nivel en el cual, vivamos tranquilos, en paz, con alegría. Eso no depende del dinero que tengamos ahorrado, de la cantidad de fiestas que tengamos para el fin de semana, o de lo que aparentemos con los demás. Es un tema mas profundo, que exige un conocimiento real de las cosas que nos hacen realmente felices.
 

Para ello es muy importante pensar no solo en el presente, sino en el futuro, identificar que será lo mejor para nosotros en el largo plazo, lo que en una empresa es la visión, y la visión no es mas que el arte de ver lo que es invisible a los ojos, ver con los ojos del alma.  Para serles sincero, es mucho mas fácil de lo que pensamos, solo exige tener las ideas claras de lo que es mejor para uno y para los que viven con él, y mucha perseverancia y disciplina. Es justamente trazarse un itinerario en el día, pero un itinerario de actividades importantes no para el cuerpo sino para el alma.

Bien por ahí se dice: “Cuida el alma, que el cuerpo morirá.” Y eso, implica muchas veces ganarte a ti mismo, ganarle a tus ganas de hacer las cosas a medias, ganarle a tus ganas de quedarte 10 minutos mas durmiendo y no hacerle caso al despertador para levantarte a la hora que debes, implica ganarle a tus ganas de pensar mas en ti y menos en los demás, para hacerle la vida mas fácil a tu enamorada, tu esposa, tus padres o tus hijos, implica un orden de prioridades distinto, en el cual tu pases a un segundo lugar, para priorizar a los que mas queremos, implica un itinerario diferente, no del día a día, sino un itinerario que vaya mas allá, en el cual le destines a tu tiempo, momentos para estar contigo mismo, puede ser leyendo, 30 minutos diarios es ideal, sobre cualquier tema de autoayuda o del trabajo de cada uno, puede ser meditando, sea cual fuere tu religión, lo importante es hacerlo al comienzo del día para priorizar las cosas mas importantes para hacer, y al final del día para hacer un “recordaris” de las cosas que uno hizo bien, las que hizo mal, las que pudo hacer mejor, las que omitió hacer por flojera, cansancio, desidia, las que le hizo mal a alguien, las discusiones innecesarias y la parte mas importante, que hacer para que eso no vuelva a ocurrir, con metas concretas. 

No es cuestión de contentarse con ser “buena gente”, “buen trabajador”, no, con eso no llegaremos a nada ni a ser nadie en este mundo. Cuando a uno le preguntan sobre cierta persona, y ésta es relativamente buena y normal, solemos decir: “Ah, fulanito es buena gente”. Que triste descripción de una persona. Es como decir, es uno mas de los que andan por allí, no tiene nada en lo que destaque. Es un conformista que no ve mas allá del día en que vive, no se proyecta, o peor aun, su única proyección es ganar mas dinero. Y es que muchos de nosotros, vivimos con ese estilo de vida. De un tiempo a esta parte se ha ido implantando en la sociedad de los países avanzados una nueva cultura basada en conceptos tales como PAZ, AMOR, TOLERANCIA, RESPETO, CONCORDIA, …, todos ellos muy loables en sus fines, pero aplicados de una forma que no está en consonancia con el significado que quieren transmitir. Me refiero al “BUENISMO”, una manera de vida que, desde el sentimiento, busca transmitir la idea de que basta con ser mediocres, “buena gentes” con frases como “Yo no le hago mal a nadie”. Y no es así, no se trata de vivir pensando en que no le hacemos mal a nadie, sino pensando en como hacemos el bien constantemente, una actitud bastante mas preactiva. Traslademos este ejemplo a una empresa, imagínense un trabajador que su única meta sea no hacerle perder dinero a su empresa, pero eso sí, ni le pidan que genere utilidades porque no tiene idea de cómo hacerlo. Cual creen que será su futuro en dicha empresa? Pues igual nos pasará a nosotros si seguimos ese estilo de vida y no pasamos al próximo nivel.

Apariencias y Prejuicios

Apariencias y Prejuicios

Moses Mendelssohn, abuelo del conocido compositor alemán, distaba de ser
guapo.
Además de una estatura algo baja, tenia una grotesca joroba.

Un día visitó a un mercader de Hamburgo que tenía una hermosa hija llamada
Frumtje. Moses se enamoró perdidamente de ella, pero a ella le repelía su
apariencia deforme.
Cuando llegó el momento de despedirse, Moses hizo acopio de su valor y
subió las escaleras hasta donde estaba el cuarto de aquella hermosa joven,
para tener la última oportunidad de hablar con ella.
Era tan hermosa, pero a Moses le entristecía profundamente su negativa a
mirarlo.. Después de varios intentos de conversar con ella, le preguntó
tímidamente:

-¿Crees que los matrimonios se crean en el cielo?
- Si- respondió ella, todavía mirando al suelo - Y tú ?... 
- Si, lo creo  - contestó -. Verás. En el cielo, cada vez que un niño
nace, el Señor anuncia con qué niña se va a casar. Cuando yo nací, me fue
señalada mi futura esposa. Entonces el Señor añadió: "Pero tu esposa será jorobada".
Justo en ese momento exclamé: "Oh, Señor, una mujer jorobada sería una
tragedia, dame a mi la joroba y permite que ella sea hermosa"..

Entonces Frumtje levantó la mirada para contemplar los ojos de Moses y un
hondo recuerdo la conmovió. Alargó su mano y se la dió a Moses, tiempo
después, ella se convirtió en su esposa.


Qué prejuicios tenemos ante quienes no son como nosotros, ante los
desvalidos, los discapacitados, los que no opinan como nosotros, los que
no viven de acuerdo a nuestras costumbres, los pobres, los inmigrantes,
los otros...

Así que, disfrutemos, compartamos, integremos. Sumemos en vez de restar.
Nosotros también somos los "diferentes" para las otras personas.
Vamos...hagamos un lugarcito, que en el banquete de la vida hay lugar para
todos...

Estar comprometido

Estar comprometido Hace algunas semanas he tomado nota de un artículo  de Anibal Cuevas que vi en la internet, http://www.anibalcuevas.blogs.com/ que me pareció realmente bueno. El comenta que en una reciente encuesta publicada en España se podía ver que a mas del 80% de los jóvenes de 14 a 25 años les parecía que era muy bueno ayudar a los demás y hacer algo para que el mundo sea mejor, me imagino que aquí en el Perú la cifra puede ser parecida. Cuando se preguntó a esos mismos jóvenes si dedicaban algún tiempo a hacer algo concreto para ayudar a los demás y hacer un mundo mejor (en familia, colaborando con  ONGs , etc) la respuesta afirmativa estaba por debajo del 10%. Hay algo que no cuadra: consideran algo como muy bueno , quieren hacer el bien …… pero muy pocos lo hacen. ¿A que se debe ésta contradicción? 

Creo que buena parte se debe a la educación que se da en casa y en el colegio. Un tipo de educación que, potenciada por los medios de comunicación les lleva a identificar amor con sentimiento, lo bueno con lo que les agrada y la libertad con poder hacer lo que les apetezca huyendo de todo compromiso. En nuestra sociedad se da cada vez mas y no solo entre los adolescentes sino también entre los adultos la falta de compromiso. La incapacidad no ya para comprometer la vida sino para comprometerse de una semana para otra. Cada vez se es mas esclavo de lo que apetece en cada momento, como si hubiese que hacer lo que a uno le gusta y no lo que sea bueno para el (muchas veces son caminos opuestos). 

Esa es la gran tragedia de un Occidente lleno de bienestar y ansioso de seguridades. Ante el deseo innato de entrega, de amar y de hacer el bien surgen los miedos al compromiso. La libertad y la felicidad tienen mucho mas que ver con el compromiso y la lucha diaria por ser fiel que con la comodidad, el placer o la apetencia.  

Para tener un proyecto de vida es necesario cultivar la voluntad y estar comprometido con el mismo. Se trata de una piedra preciosa imprescindible para tener una personalidad madura, nos ayuda a decir no cuando es necesario sin hacer de ello un drama.  Hace falta educar ambas virtudes desde
la infancia. Para adquirir la voluntad es necesaria la renuncia a pequeñas cosas cada día, vencerse y no dejarse llevar por los impulsos inmediatos.
 Las personas sin voluntad son capaces de empezar muchas cosas que acabarán dejando cuando falte el entusiasmo, igual que en el amor. Para ser felices hace falta cultivar algo muy humano: la fuerza de voluntad y el compromiso.

Existe la felicidad?

Existe la felicidad?

Este es mi primer artículo en el blog y he decidido escribirles sobre la felicidad. Pero la verdadera felicidad. Aquella que está dada por vivir con la conciencia en paz, que está  por encima de la enfermedad, por encima de los problemas o sufrimientos que todos pasamos y con los que tenemos que convivir. No me refiero a la alegría fácil y pasajera, fisiológica, “de animal sano”, la que viene por el lado de una buena fiesta, la compra de algún bien, cosas que me parecen muy buenas pero que no logran darnos esa alegría permanente. La alegría a la que me refiero es algo más íntimo: algo que nos hace estar tranquilos, rebosantes de gozo, aunque a veces el rostro permanezca sereno, pero con la tranquilidad de saber que lo que estamos haciendo está bien. Esa es la alegría que vive con nosotros para siempre. 

Conseguirla no es fácil. Muchas veces tiene “sus raíces en forma de cruz”. Muchos la han encontrado de casualidad, y en donde menos la buscaban, que es en los problemas, en la adversidad. 

Un caso que leí recientemente y me impresionó fue el de John de Zulueta, exitoso empresario español. Tal como en el caso de Christopher Reeve, Superman, quien sufrió tontamente un accidente que lo dejó paralizado por el resto de su vida, y falleció luego de haber luchado contra la adversidad, en este caso también el destino vuelve a adoptar un rostro cruel. Este ejecutivo, amante del deporte, es paralizado por una insignificante garrapata que le picó. Sin embargo, en lugar de deprimirse aprendió y grabó enseñanzas valiosísimas. En una entrevista con Alvarez de Mon en su libro “Desde la adversidad” le dice: “¿Cual es tu primera reacción cuando te dicen que vas a vivir en una silla de ruedas por culpa de la picazón de una garrapata?. Al principio te preguntas, ¿como me ha pasado esto? ¿Es una broma del destino? ¿Por qué a mi, habiendo sólo dos o tres casos por año? Luego te pones a interrogar a los médicos, a estudiar sobre temas neurológicos…tu mundo viejo se ha ido, y de este nuevo no tienes ni idea… ¿Por qué de un boleto entre un millón, me ha tocado a mi esta lotería? Ha sido porque la vida me ha tratado tan bien y ahora tengo que pagar el precio justo?” A pesar de su justificable reacción, supo salir adelante, como el caso de tantas personas que nos rodean...Ante todo esto..llegamos a una sola conclusión, la verdad existe porque existe también un Dios.

La pregunta del millón es: ¿Que hacer en ese tipo de situaciones? ¿Volver a leer notas tomadas de un curso de motivación, de superación? Probablemente sirvan de poco. Lo único que sirve en ese momento es la seguridad de que todo pasa por algo y nada es casualidad en esta vida - Dios sabe porqué hace las cosas – y la capacidad de luchar para mantener el espíritu positivo. Cuesta abandonarse y mirar con buenos ojos lo que pasa, pero es lo mas valioso en esos momentos. Uno de los consejos mas sabios que he leído sobre la alegría la dice San Josemaría:  “¿No hay alegría? —Piensa: hay un obstáculo entre Dios y yo. —Casi siempre acertarás.” 

Mar Cogollos,  aquella joven psicóloga mundialmente famosa que por un accidente quedó hemipléjica, nos dice en plena depresión en su libro: “Descubrí que podía hacer mucho por los demás. Ayudarme y volcarme con ellos hizo que pasase de puntillas por la fase de la depresión. A todos les sorprendió, a mi también, lo pronto que aterricé y acepté mi nueva condición. Pensé que si aquel día no me quedé allí es porque aún tenía cosas importantes que hacer en esta vida.” Esto me trae a colación una frase que leí hace algún tiempo: ¿Quieres un secreto para ser feliz?: date y sirve a los demás, sin esperar que te lo agradezcan.” No nos damos cuenta que el principal beneficiado en un acto de dar a los demás, no es el que recibe, sino el que da, porque es el que se queda con la alegría interna de haber hecho lo correcto. Otra cosa que es fundamental es no esperar nada de nadie, así no sentirás nada cuando tu mejor amigo no puede hacerte ese favor que tanto anhelabas que lo hiciera, por ejemplo. 

Al respecto, Santiago Alvarez de Mon nos dice que “No hay persona que en sus cabales sea capaz de aguantar una continua observación de si misma. El que se presta mucha atención, el que se embadurna solazadamente en su propio barro es mas propenso a cazar este virus moderno de la depresión. Por el contrario, las personas que tienden a vivir hacia fuera, que expansivas abren brazos donde todos entran, son fuertes y resistentes al contagio depresivo. No es que estén inmunes, quien puede decir de esta agua no beberé, pero las personas serviciales y generosas llevan mejor los embates de esta epidemia que solo a los psiquiatras tiene felices.”  

Estoy seguro que podemos aprender mucho mas de la gente discapacitada, de las personas que viven en los suburbios y llenas de problemas, de las que sufren injusticias, de las que han sido golpeadas y heridas, que de las listos, inteligentes y famosas. Y es que las adversidades enseñan más que las explicaciones perfectas de científicos eminentes o pedagogos enredados en sus esquemas. A través de su crecimiento, aceptación y entrega, la gente herida nos ha enseñado que debemos aceptar nuestras debilidades y no pretender ser siempre fuertes y capaces porque es allí donde creamos barreras para ser felices. Esto no quita que siempre luchemos incansablemente por ser mejores.